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La mirada de Toni Catalá

 

Se nos ha ido, casi sin hacer ruido, de manera callada y humilde Toni Catalá. Se dice que la sencillez puede hacer de una persona común un ser excepcional, y éste era su caso. Toni era sacerdote jesuita, teólogo, pero especialmente  era alguien de quien también se puede decir, como se dijo del Galileo, que pasó por la vida haciendo el bien.

Nos enseñó a liberarnos de imágenes de Dios castradoras y opresivas, y sobre todo nos enseñó a mirar de otra manera.   Él insistía en que según qué imagen de Dios tengamos, veremos la vida de una manera o la veremos de otra. Hay una manera de ver la realidad desde el Dios de Jesús que nos conduce a verla con ternura, con entrañas de misericordia. Parafraseando la carta a Diogneto podíamos decir que “los cristianos no se distinguen de los demás hombres, ni por el lugar en que viven, ni por su lenguaje, ni por sus costumbres…”, pero sí por su manera de contemplar la vida. Solo gracias a esa especial percepción que capta lo profundo de la vida y el sufrimiento de cada persona y rescata su dignidad, nace espontáneamente la práctica de aliviar las heridas de aquellos que caen en los márgenes. No es de extrañar que uno de sus versículos favoritos fuese “Venid a mí los cansados y agobiados que yo os daré respiro porque mi yugo es suave y mi carga es ligera…”.

Y en ese contemplar la vida, Toni avisa contra escapismos o falsos “endulzamientos” de la realidad, y la presenta, tal como hacía Jesús, en toda crudeza, complejidad, belleza y también verdad dolorida. En ese mundo concreto encontramos a Dios encarnado, y ese Dios no se presenta como la solución a nuestros problemas, sino como misericordia que nos acompaña, que nos fortalece en la adversidad y que nos empuja a aliviar el padecimiento de los otros. Esa experiencia nos lleva vivir con agradecimiento y alegría, desde la esperanza, no desde el resquemor ni el juicio. Sin creer que tengamos por ello ningún mérito pues “siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”.

Así siento la vida de Toni Catalá, con gratitud y alegría por el bien que ha dejado, y con la misma esperanza firme que él manifestó en varias ocasiones de que ha sido acogido con inmenso cariño por el Dios de Jesús. En el fondo, como él dijo en más de una ocasión: “La vida cotidiana es una y sólo una. Lo que pasa es que hay dos modos de vivirla: o la vivimos otorgándole a la muerte la última palabra o la vivimos cada día desde la Vida que la sustenta y la alienta”.

 

 

1 comentario en “La mirada de Toni Catalá

  1. Otro de sus preferidos:”guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños, porque …sus ángeles en el cielo, ven continuamente el rostro de mi padre Dios

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